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El uso de las líneas de vida está experimentando un crecimiento imparable durante los últimos años y se ha convertido en un elemento imprescindible para la seguridad en altura en todo tipo de edificaciones, ya sean industriales o residenciales. En este artículo, vamos a conocer los aspectos más importantes de los sistemas anticaídas.

De acuerdo con la reglamentación vigente en materia de Prevención de Riesgos Laborales, todos los lugares en los que pueda existir algún riesgo de sufrir una caída deben ser protegidos con la instalación de un sistema de protección. Aquellos desniveles, huecos y aberturas con un riesgo de caída superior a 2m deben estar debidamente protegidos.

Además, la normativa y órganos de revisión de organismos municipales determinan a las líneas de vida como elementos necesarios para superar la Inspección Técnica de Edificios.

Por ello, son un elemento importante de seguridad en la zona exterior de un edificio debidamente mantenido y que busque cumplir con la normativa actual de protección y seguridad. A continuación vamos a hacer un breve resumen sobre los tipos y usos de las líneas de vida.

Tipos de sistemas anticaídas

El uso que se puede hacer de una línea de vida puede ser muy variado. La naturaleza de las líneas de vida es frenar una posible caída, pero también pueden servir para colgarse de ellas y trabajar en suspensión.

Pueden ser horizontales o verticales, temporales o permanentes y rígidas o flexibles, todo ello según el lugar o materiales sobre los que vayan colocadas. Junto con el arnés anticaídas, son los dispositivos de protección individual contra caídas más conocidos y utilizados, por lo cual, son también los aparatos que más incidencias registran y más atención a su mantenimiento hay que prestarle.

Lo que comúnmente denominamos línea de vida hace referencia a dos categorías bien diferenciadas de elementos que componen un sistema de protección individual contra caídas.

Estos sistemas, se componen como mínimo de un dispositivo de anclaje, un dispositivo de presión del cuerpo (arnés o cinturón) y un subsistema de conexión que conecte ambos. Las líneas de vida se consideran subsistemas de conexión si son verticales y dispositivos de anclaje si son horizontales.

Es importante recalcar, que las verticales son equipos de protección individual (EPI) y por lo tanto llevar marcado CE, pero las horizontales no están amparadas por dicha directiva y no llevarán dicho marcado.

Líneas de vida horizontales

Son sistemas anticaídas cuyo fin es proteger al operario en los desplazamientos horizontales en los que existe riesgo de caída a distinto nivel. La norma es muy tajante y las líneas de este tipo no podrán desviarse más de 15º respecto a la posición horizontal. Las líneas de vida horizontales pueden ser tanto flexibles como rígidas.

Líneas de vida flexibles

  • Las líneas de vida flexibles se fabrican con materiales, cables metálicos o cuerdas de trabajo que se flexionan ligeramente con el impacto generado por la caída. Las líneas flexibles generalmente, no están concebidas para trabajar en suspensión. En función del tipo de caída y como consecuencia, del  posible golpe, el cable se comportará de manera diferente, estirándose más o menos y trasladando mayor o menor carga a los extremos. Fenómeno que no ocurre con las líneas rígidas, ya que estas no son nada flexibles.

Líneas de vida rígidas

  • Las líneas de vida rígidas, a diferencia de las flexibles, no generan flexión con el impacto por lo que su comportamiento será totalmente diferente. Técnicamente las rígidas son mejores que las flexibles, ya que al no haber flexión, la distancia libre mínima necesaria es menor. Además, generan menos cargas, por tanto, los extremos no sufren como en el caso de las líneas flexibles. Por lo general, las líneas de vida rígidas permiten que más personas puedan anclarse simultáneamente a estos sistemas, y sobre todo, permiten realizar trabajos en suspensión.

Líneas de vida verticales

Las líneas de vida verticales están reguladas por la norma UNE-EN 353.1/2., y a diferencia de los sistemas anticaídas horizontales, regulan el sistema en su conjunto, es decir, carro y línea de anclaje como un todo inseparable.

Anclaje flexible

  • Se trata de un subsistema formado por una línea de anclaje flexible que puede ser de acero (cable) o textil (cuerda), un dispositivo anticaídas deslizante con bloqueo automático unido a la línea de anclaje flexible y un elemento de amarre terminado en un conector. El uso de un absorbedor de energías en este sistema es opcional y el número de usuarios que puede soportar este tipo de línea vendrá definido por el fabricante, pero por lo general suele ser 1. La longitud máxima entre el dispositivo deslizante y el arnés no podrá ser superior a 1 metro.

Anclaje rígido

  • Estas líneas de anclaje pueden estar constituidas por un cable o riel y diseñadas para ser fijadas a una estructura de forma que los movimientos laterales queden limitados. Este tipo de sistemas suele permitir el uso simultáneo de dos o más usuarios, aunque como siempre hay que seguir las indicaciones del fabricante a este respecto.
  • La diferencia entre una línea de anclaje flexible y otra rígida hechas de cable de acero es que la segunda deberá estar fijada en su extremo inferior-normalmente mediante un tensor- mientras que la primera quedará libre e incluirá un lastre para mantener el cable tenso.
  • Estas líneas de anclaje deben conectarse directamente a la anilla esternal del arnés, nunca mediante elementos de amarre o absorbedores de energía ya que esto aumentaría la distancia y el factor de caída. Al igual que los sistemas de anclaje flexibles, los sistemas rígidos no podrán superar los 6kN en caso de caída.

Mantenimiento e instalación de líneas de vida

Es indispensable que estos sistemas anticaídas cumplan con la normativa de revisiones anuales y se encuentren en un buen estado. De esta manera, se puede reducir al mínimo los posibles incidentes de las personas que estén trabajando.

Lasser es instaladora y mantenedora de Líneas de vida horizontales en todo tipo de tejados, azoteas y cubiertas, ayudando a cumplir la legislación vigente en materia de seguridad a empresas y comunidades de vecinos.

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Tendrán en cuenta la frecuencia de utilización, número de personas que la utilizarán, el tipo de tareas a realizar, la resistencia de la estructura donde se instalan los anclajes, las propias condiciones ambientales y el sistema de absorción de energía.

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