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Continuamos con nuestra serie de prácticos consejos para prevenir incendios en nuestro domicilio (o cualquier otro lugar, ya que el sentido común funciona en todos los lugares) y la forma de actuación más adecuada.

Si en el anterior hablamos de una manera más general, hoy nos ceñiremos a los riesgos que nos acechan en nuestras casas.Veamos algunos de esos peligros:

  • Suele ser frecuente utilizar en época de invierno utilizar los radiadores para secar la ropa.  No es bueno,  ya que podemos sobre calentar el radiador.  Prestar especial atención si utilizamos radiadores antiguos que sacamos del trastero para calentar alguna zona de la casa en concreto. Estos radiadores pueden estar deteriorados y los cables se pueden cortocircuitar provocando un chispazo. Tenemos que comprobar que el cable, el enchufe y la conexión en la regleta están bien, además procederemos a limpiar con aire a presión todos los elementos, de pelusa acumulada que al encender el aparato la propia resistencia los puede quemar.
  • Evitar la sobrecarga de enchufes, un claro foco de riesgo de incendio.
  •  No colocar ni guardar toallas, repasadores o utensilios de plástico en los estantes situados encima del horno o la vitroceramica.
  •  En la cocina, es preferible no utilizar ropa ancha o mangas largas ya que puede prenderse fuego al rozar por ejemplo con el horno o la tostadora provocando quemaduras.
  • En las vitroceramicas de gas, verificar si la llama es de color azul. Si tiene un color amarillento hay que tener cuidado porque puede la instalación puede estar defectuoso.
  •  Aparte de los productos nocivos para los niños, debemos mantener fuera de su alcance los fósforos, mecheros o cualquier artilugio que puedan prender.
  • Al vaciar los ceniceros comprobar que su contenido esté perfectamente apagado. 
  • Al limpiar las chimeneas asegurarse de que la ceniza y las pavezas están apagadas. No tire esos restos al contenedor.
  • Cuando sea posible, utilizar tapicería con materiales resistentes al fuego. Controlar siempre la tapicería después de que se hayan sentado fumadores.
  • No fumar en la cama. Suele ser una de las principales causas de muerte en el domicilio.
  • Evitar almacenar líquidos inflamables como gasolina, acetona, benceno, aguarrás, etc. Si se almacenan, es recomendable almacenarlos fuera de la vivienda, lejos de fuentes de combustión, y en envases que no sean de vidrio.
  • Según la normativa vigente (Real Decreto 1942/93, reglamento de instalaciones de protección contra incendios) es obligatorio disponer de al menos un extintor en locales comerciales, hoteles, restaurantes etc.  Estos equipos deben ser instalados por un profesional.  En el caso de domicilios es muy recomendable disponer de un pequeño extintor, saber cómo funciona y tenerlo a mano puede ayudarnos a que en el caso de que se produzca un pequeño incendio en el interior de la vivienda podamos sofocarlo lo antes posible y de este modo evitar daños mayores.