Los avances tecnológicos y el IoT son desde ya una nueva revolución pero también son la puerta de entrada de nuevas amenazas a la seguridad. El control de las brechas de seguridad son desde ya un reto, especialmente sensible si hablamos del sistema de protección de la empresa. ¿Qué problemas vienen asociados a las cámaras IP y cómo podemos prevenirlos?

El gran desarrollo de dispositivos IoT llegó hace años al mundo de las cámaras de seguridad, una auténtica revolución que permitió popularizar estas soluciones y ampliar su rango de acción y posibilidades, pero que, al mismo tiempo, supuso abrir la puerta a nuevas amenazas que exploraban sus debilidades.

Las ventajas eran claras a favor de estas tecnologías: abarataban costes y permiten acercar su uso al usuario final, en equipos para plug&play, de muy sencilla configuración y que pretendías desbancar a los equipos convencionales analógicos, un terreno tradicional de empresas de seguridad, que no han tenido más opción que avanzar en la misma medida que lo hace la tecnología y sus posibilidades.

Cámaras de seguridad para todos y en cualquier lugar

El auge de las comunicaciones remota e Internet dio un nuevo paso con el desarrollo de las webcams, que supusieron una auténtica revolución y el concepto evolucionó naturalmente hasta convertirse en cámaras IP.

Estos dispositivos dieron una nueva vuelta de tuerca por su sencilla producción y no requieren de un ordenador para poder transmitir las imágenes, que pueden controlarse desde un ordenador o, dentro de la última década, un móvil. La polarización de estos sistema gracias a estos avances es un hecho.

Las empresas de seguridad han puesto encima de la mesa soluciones IP como una alternativa más para realizar la vídeo vigilancia de una instalación, con su pros y contras, como pudimos ver en el artículo que dedicamos a la cámaras de seguridad IP.

En cualquiera de los casos, tanto si en la empresa se tiene un sistema de cámaras IP administrado por un equipo interno como si se cuenta con una compañía externa, dichas cámaras ofrecen las mismas oportunidades si no cuentan con protección específica de expertos en ciberseguridad.

Nuevos desafíos de seguridad con el IoT

Las cámaras IP  son, como todo IoT, susceptibles de ser atacadas. Esto implica que es posible acceder al contenido que graba una cámara, con el consiguiente daño puede consistir en  algo tan sencillo como obtener imágenes o información sensible de la empresa.

También  pueden piratearse para que muestren un contenido falso o, probablemente mucho más importante por sus implicaciones, las cámaras IP también son vulnerables a malware especializado, convirtiéndose en un medio para atacar, como vía de acceso a la red interna de nuestra empresas.

El problema principal de las cámaras IP es que no están correctamente aseguradas mediante barreras y defensas informáticas, ya que no disponen de capacidad suficiente para cifrar de manera efectiva la comunicación inalámbrica, o muestran problemas de seguridad al conectarse con servidores externos a la empresa.

¿Cómo defender nuestras cámaras?

No todo está perdido, por supuesto. Solo adoptando las medidas adecuadas podemos mejorar la seguridad de nuestras instalación de Cámaras de videovigilancia IP.

En primer lugar, siempre es preferible optar por cámaras conectadas mediante cable. En este sentido, no difiere mucho de una instalación de CCTV tradicional en cuanto a mano de obra y lógica de seguridad. El empleo de WiFi amplia enormemente la inseguridad en una red de vigilancia por permitir accesos mucho más indiscriminados y desde solo la cercanía a nuestra red, y la introducción de cualquier tipo de malware es sencilla.

Mantener nuestro propio servidor que gestione los datos procedentes del sistema de vigilancia, es otro punto valioso de protección. En el momento en el que la información sale fuera de nuestra protección, la posibilidad de un fallo de seguridad acecha. Mientras controlemos por completo la red, y esta no salga de la empresa, la información estará a salvo… aunque será una guerra que habrá que librar de manera continua en el futuro.

La instalación de software de protección profesional será otro elemento necesario para dar una protección a nuestra instalación, así como realizar controles periódicos de vulnerabilidades y realizar test de control de estas medidas.

Por todo ello, aunque su instalación pueda resultar más sencilla, un sistema de seguridad profesional sigue requiriendo de profesionales que dominen la materia y aporten su experiencia en estos ámbitos.

Llámanos GRATIS al 900 321 111  si quieres que revisemos tu instalación de seguridad o que valoremos la instalación de un equipo adaptado a tus necesidades de seguridad.

 

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