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Alemania quiere adelantar el próximo dividendo digital 2020

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El reciente dividendo digital, un nuevo reparto de frecuencias televisivas que tuvo lugar el pasado 30 de marzo ha permitido de forma inmediata la utilización de las frecuencias de 800 Mhz a las operadoras de telecomunicaciones podría repetirse a corto plazo. El próximo dividendo digital 2020 estaba en ya planificado, pero países como Alemania, Finlandia o Suecia, que no tendrán que llevar a cabo ningún cambio al respecto, puesto que ya tienen liberadas las frecuencias, están presionando para que se adelante.

Esta nueva liberación de la banda de 700 Mhz, volvería a afectar una vez más a las televisiones, pero que resulta fundamental ya que al ser más baja permite al Internet móvil llegar más fácil a las zonas rurales y penetrar más fácilmente en los edificios.

En Alemania, frente a la TDT prevalece el consumo de televisión por satélite, por lo que no habrá que llevar a cabo ningún tipo de resintonización. En otros casos, en países como Francia, se ha iniciado ya el proceso para poner en marcha este segundo dividendo digital.

Este no es, sin embargo, el caso de España, que se enfrentaría a otro apagón en los sus emplazamientos actuales, según denuncian desde el sector audiovisual. La intención del Gobierno es que este segundo dividendo digital «afecte lo menos posible a los ciudadanos» y, por esa razón, se ha previsto en el actual plan técnico de la TDT.

El Secretario de Estado Calvo-Sotelo precisó, en este sentido, que el Gobierno no ha planificado nuevos canales en la franja de 700 MHz, porque en cuatro o cinco años, como máximo, deberían abandonarlos para la tecnología 4G.

Las Telecomunicaciones tienen prioridad

Los gobiernos de Europa tienen claro que los operadores de telecomunicaciones tienen vía preferente en caso de necesidad frente a las cadenas de televisión. Entre otros motivos, porque el uso de Internet en movilidad forma parte de la vida de las personas y de la productividad de las empresas y ciudadanos. De esa forma, en caso de tener que elegir entre las telecos y las televisiones, los gobernantes tenderán a inclinarse por favorecer la conectividad de bolsillo.

Eso está ocurriendo en los principales países del mundo, donde se comienza a tomar conciencia de un temido colapso general de las comunicaciones móviles debido al uso cada vez mayor de los datos, no sólo de las personas -cada vez con más dispositivos conectados- sino también de las cosas. Por ese motivo, las exigencias de banda ancha móvil de bajas frecuencias aumentan de forma extraordinaria.

Las bandas de 500-600 y 700 Mhz permiten a los operadores de telecomunicaciones optimizar sus recursos de red, llevando sus señales más lejos y con una mejor penetración en interiores que con las frecuencias de un rango mayor. Tan valioso activo cobra especial valor cuando se trata de extender la banda ancha móvil en zonas rurales, en aquellas donde no resulta rentable desplegar antenas debido a sus altos costes. En ese caso, gracias a las frecuencias bajas, basta una estación base para cubrir una gran extensión de territorio.

Precisamente ese espectro de gran valor es el que utiliza la televisión y obligará a estas a ir mudando de espacio radioeléctrico de forma paulatina e inexorable en los próximos lustros. El temor de una caída generalizada de la red móvil por saturación podría tener en las grandes ciudades se parecería a un gran apagón eléctrico, con los consiguientes problemas.