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Se cumplen 10 años del incendio del Edificio Windsor

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Si en los últimos tiempos ha habido un incendio icónico en la ciudad de Madrid, este sin duda sería el del Edificio Windsor de la zona de AZCA. Recientemente se cumplían diez años de este siniestro que arrasó  el edificio de 30 plantas y que causó controversia por su magnitud y la aparición de un vídeo que dejaba la duda sobre el origen del incendio.

Eran las 23.08 horas del sábado 12 de febrero de 2005 cuando el sistema de detección de fuego de la Torre Windsor se activó en la planta 21 del edificio. A las 23.30 horas las llamas envolvían la parte superior del rascacielos y dejaban ver su figura en llamas visible desde gran parte de la ciudad.

Para cuando los bomberos llegaban las llamas se habían hecho con el edificio y las mangueras no  podían llegar a las plantas altas del edificio, que eran las que estaban ardiendo, por lo que los bomberos optaron por enfrían durante horas las partes más bajas para impedir su evolución y colapso. El cuarteto de bomberos que accedió por primera vez a las entrañas del Windsor aseguró que la estructura aguantaría y el rascacielos no cedería.

Así fue y una vez limpiada y acondicionada la zona, el 2 de marzo de ese año, cuatro supergrúas y pequeños robots de demolición colgados de ellas comenzaron a demoler de forma controlada los restos calcinados del Windsor.

Fueron seis meses de trabajos que costaron 17 millones de euros, asumidos íntegramente por el Ayuntamiento a la espera de determinar la responsabilidad. Los vecinos, comerciantes y empresarios del entorno de Azca también cuantificaron sus pérdidas, que ascendían en los primeros dos meses en un millón de euros.

Investigación con ingredientes: un vídeo, un butrón, un testimonio…

Mucho se ha especulado sobre el origen del incendio, con hipótesis que pasaron de boca en boca: posibles negligencias tanto de los vigilantes de seguridad del Windsor como de la intervención por parte de los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

Pero los acontecimientos dieron un vuelta de tuerca más cuando días después apareció una grabación en la que se ven varias figuras en diferentes plantas del rascacielos y la declaración de Eva, una abogada que aseguró haber estado trabajando en el despacho 2.109 de la planta 21 la tarde del sábado, hasta minutos antes de declararse el incendio, y que fumaba pero que creyó haber apagado todos los cigarrillos.

A mediados de marzo la incredulidad saltó a los ciudadanos cuando el informe elaborado por los bomberos sobre el vídeo fantasmagórico grabado por un aficionado aseguraba que las siluetas que se vislumbran son un reflejo óptico de un edificio cercano, lo que contradecía al estudio realizado por la Policía científica, que indicaba que podía trataba de personas.

Por otro lado, la Policía halló un butrón en la zona de en una zona de garajes del subterráneo de Azca, que pudo ser realizado anoche por alguna persona para salir del Windsor, al que supuestamente accedió por otro lugar. Nunca se consiguió averiguar quién realizó el agujero y por qué.

Además, los bomberos que actuaron en el siniestro se encontraron con que las mangueras contraincendios del edificio carecían de suficiente presión y que tuberías por las que es posible introducir agua o espuma estaban inservibles. Por ello, tuvieron que usar otra zona de abastecimiento cercana.

A pesar de estos interrogantes, casi un año después del incendio, el titular del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, Mariano Ascandoni, acordó el sobreseimiento y archivo provisional del caso al considerar que a lo largo de las actuaciones no quedó “debidamente justificada” la perpetración de infracción penal. Finalmente la investigación y la sentencia judicial afirman que el foco del incendio se encontró en el despacho de una empleada. Los peritos determinaron que el incendio no fue intencionado.

Actualmente se ha levantado un nuevo edificio en donde se encontraba el anterior. Se trata de una torre transparente de metal y vidrio en tonos verdosos, rematada con un cilindro retroiluminado. El actual propietario del terreno, El Corte Inglés, abrió en el nuevo rascacielos la ampliación de su centro comercial contiguo al edificio.

Muchos edificios siguen sin una correcta adaptación contra los incendios

El incendio de la Torre Windsor tardó hasta tres días en quedar extinguido por completo. El edificio se encontraba precisamente en aquel momento en obras para mejorar las instalaciones. “Ni las mangueras, ni las grúas llegaban a los pisos superiores donde se había originado el incendio, por lo que los bomberos se dedicaron a enfriar las plantas inferiores para evitar la propagación y el derrumbe descontrolado. Los Bomberos lucharon contra un fuego gigantesco, no ya para salvar el edificio sino para evitar una catástrofe que se podía haber extendido a los edificios colindantes”, recordaban esta semana desde la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios.

Desde entonces, la legislación ha avanzado para evitar situaciones similares. En 2006 se aprobó el Código Técnico de la Edificación que otorga mayor protagonismo a la labor del prescriptor (ingeniero y arquitecto). También se han desarrollado nuevos avances tecnológicos en los equipos y sistemas de protección contra incendios. Sin embargo, algunos altos edificios-sobre todo aquellos con más de 80 metros, donde las medidas de seguridad deben ser extremas, carecen todavía de los últimos avances.

“En 2005 aún estaba vigente la Norma Básica de la Edificación.  Al año siguiente se publicó el Código Técnico de la Edificación,  que incluía mayores exigencias también en los edificios de altura. Por eso, algo muy importante y que debería tenerse en cuenta, es la retroactividad de la Norma, para poder revisar la protección de todos los edificios, incluidos, aquellos anteriores a la promulgación de este código”, destacan desde esta asociación.

Este código incorpora novedades para impedir la propagación de un incendio, tanto interior como exterior al edificio; se facilita la evacuación de ocupantes del edificio en condiciones de seguridad; se prevé la instalación de sistemas de detección, control y extinción; se mejora la intervención de los bomberos y se regula la resistencia al fuego de la estructura. Además, se establecen las condiciones de reacción y resistencia al fuego que deben cumplir los elementos constructivos.

Además, desde esta asociación recuerdan también la importancia del mantenimiento. “Un buen sistema contra incendios no sirve si una vez instalado no se realiza su mantenimiento periódico, que es el que garantiza la eficacia. Un incendio es un suceso poco habitual y por tanto los sistemas no se activan sino en la emergencia, por ello la fase de mantenimiento es la que prueba que el sistema sigue optativo como el día en que se instaló.

Nuestra División de Protección contra incendios se ocupa de muchos de los edificios más emblemáticos de Madrid y centros de negocios de gran valor estratégico. Torre Picasso, las Torres Kio o centros de oficinas y hoteles son algunos de nuestros clientes, del mismo modo que decenas de colegios, negocios y naves industriales. Nuestros especialistas dominan todas las áreas y mantienen sus instalaciones como el primer día.

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